Valentina guardaba un secreto. Llevaba amando a Alejandro durante una década, había sacrificado todo por él, amándolo hasta perderse a sí misma sin darse cuanta de que ese amor la estaba consumiendo. Pero todo cambió cuando quedó embarazada. "Valentina, sólo uno puede sobrevivir, tú o el bebé". Esas palabras, del hombre a quien tanto amaba, la empujaron a un abismo de dolor y desesperación del cual decidió huir. Valentina decidió irse. Cuando se encontraron de nuevo, ella ya era una médico famosa a nivel mundial cuyas consultas eran codiciadas y difíciles de conseguir. Su ex marido, ahora arrepentido, se arrodilló rogándole por una segunda oportunidad, "Val, regresa a casa". Sin embargo, Valentina ya estaba del brazo de otro hombre "Lo siento, ahora prefiero a los jovencitos". A pesar de su rechazo, Alejandro se mantuvo insistente, atrapándola en un abrazo, "Anoche no dijiste lo mismo".

Capítulo 1Había pasado mucho tiempo desde la última vez.Alejandro susurró cerca del oído de Valentina, su voz sonaba baja, ronca y seductora."Alejandro, tengo que ir al hospital", Valentina esquivó su insistente beso."¡Solo una vez más!", exclamó él, sujetándola por la cintura y poseyéndola completamente.Pequeños sollozos escapaban de la garganta de Valentina, quien se sentía como una embarcación solitaria flotando en el mar zarandeada por la tormenta.Esta vez parecía durar más que nunca, y cuando finalmente terminó, Valentina aún temblaba de la intensidad."¿Te hice daño?", le preguntó él, su voz profunda y agradable llegó al oído, "Luego mandaré que te compren el último modelo de tu marca de bolso favorita".Valentina lentamente abrió los ojos para mirarlo.Él era guapo, con rasgos perfectos y una actitud fría y distante. Quizás porque acababan de estar juntos, su rostro impecable aún mostraba rastros de pasión.Después de tres años de matrimonio, Valentina podía decir que Alejandro había disfrutado del momento.Por eso era tan generoso.Valentina sonrió amargamente, "¿Olvidaste que todavía estoy en prisión?""Entonces, lo llevas cuando salgas", le dijo él, como si el hecho de que ella estuviera en prisión fuera solo un pequeño detalle."No falta mucho para que salgas, ¿verdad?", le dijo él, acariciando su rostro con delicadeza, "Ya te dije que un año pasa rápido".Valentina, conteniendo las lágrimas, agarró su mano, con su voz ronca y áspera le dijo, "El hospital me informó que mi abuela no se siente bien. ¿Tienes un momento más tarde? Acompáñame a verla, por favor".Ella estaba cumpliendo condena y no podía salir así como así.Afortunadamente, debido a su buen comportamiento, había conseguido un día de permiso.Había salido de la prisión temprano con la intención de ir directamente al hospital, pero quería cambiarse de ropa primero para no preocupar a su abuela. Sin embargo, terminó encontrándose con Alejandro, quien acababa de regresar de un viaje de trabajo.Aunque ella estaba ansiosa de ir al hospital, Alejandro no la dejó hasta el mediodía.Valentina pensó que estaba bien encontrarse con él, ya que la presencia de ambos alegraría a su abuela.Pero en ese momento, Alejandro retiró su mano bruscamente.El corazón de Valentina se sintió vacío."Tengo cosas que hacer esta tarde, ve tú sola", le dijo Alejandro levantándose, sacó una tarjeta del cajón de la mesita de noche y se la pasó, "Compra algo para tu abuela".Valentina no se sorprendió, no era la primera vez que él intentaba resolver las cosas con dinero.Nunca había entendido que lo que su abuela quería no era dinero, sino verlos juntos y felices.Alejandro salió sin despedirse después de vestirse.Valentina se levantó, se arregló un poco y, todavía temblorosa, preparó algunos tamales para llevarlos al hospital y cocinarlos para su abuela.Al entrar a la habitación del hospital, Valentina se detuvo en seco, y la bolsa que llevaba en la mano cayó al suelo."¡Abuela!"Nunca había visto a su abuela con un respirador antes.Valentina corrió hacia ella, llamándola desesperadamente, "¡Abuela, ya volví! Por favor, abre los ojos y mírame".La abuela abrió los ojos con dificultad, y un destello de luz brilló en sus cansados ojos, "Val, has venido"."¿Qué te pasó, abuela?" Valentina le preguntó ansiosamente. "La enfermera me dijo por teléfono que solo te sentías un poco mal y querías verme. ¿Cómo terminaste así?""Tenía miedo de asustarte, por eso le pedí a la enfermera que te lo dijera así. Val, tu abuela ya no tiene mucho tiempo"."¡Eso no es cierto!"Valentina tomó la mano de su abuela para tomarle el pulso, estaba desesperada.La luz del candil se agotaba, al igual que el tiempo de vida.Las lágrimas brotaron de los ojos de Valentina como un torrente desbordado, y su corazón se desgarraba."Val, nacer, envejecer, enfermar y morir es el ciclo natural de la vida, así que no llores", le dijo su abuela mientras acariciaba su rostro. "Tener una nieta tan atenta como tú me ha llenado de felicidad en esta vida, lo único que me preocupa es dejarte sola.""Abuela, ¡por favor no te vayas!" Valentina se secó rápidamente las lágrimas y forzó una sonrisa. "En un mes estaré fuera, te prometo que pasaré todos los días contigo. Siempre quisiste volver al campo, ¿verdad? Cuando te mejores, nos iremos.""Está bien", le dijo la abuela con amor en su mirada. "Lleva también a Alejandro, y denme un bisnieto hermoso."Aunque sabía que era imposible, Valentina asintió con fuerza. "Está bien, él aceptará. Quería venir a verte, pero tuvo que atender un asunto urgente de la empresa.""El trabajo es importante."La abuela sacó de debajo de la almohada un medallón de nácar en forma de media luna.Tenía el nácar en plata, con una calidad exquisita y una sensación suave al tacto, era una pieza de gran valor."Val, debes cuidarlo bien, esto es de tu..."La abuela no pudo terminar su frase cuando la puerta de la habitación se abrió de golpe.Alejandro, vestido con un traje oscuro a medida, entró con su figura esbelta y elegante, emanando un aire de distinción natural.Valentina se iluminó de alegría. "¡Abuela, Alejandro vino a verte!"Pero Alejandro parecía preocupado.Él siempre se veía calmado y compuesto, pero en ese momento lucía nervioso. "Valentina, Nieve está enferma, necesitamos que vayas a donar sangre de inmediato para ella."Valentina se quedó atónita. Había pensado que Alejandro estaba preocupado por su abuela, pero en realidad era por Nieve Cruz.Después de todo, en este mundo, la mujer que él más amaba era su amiga de la infancia Nieve, su amor platónico, ¡nadie podía compararse con ella!Valentina tragó el dolor en su pecho y le dijo con voz entrecortada, "Mi abuela está muriendo, quiero quedarme con ella. Alejandro, ¿no pueden usar sangre del banco de sangre para Nieve?""La sangre RH negativa es muy escasa, y este hospital no tiene. El banco de sangre más cercano está a más de una hora de aquí, para cuando llegue la sangre, será demasiado tarde." Alejandro la agarró del brazo y la arrastró hacia fuera. "Valentina, es una emergencia, ¡tienes que ir!""¡Quiero quedarme con mi abuela! ¡Suéltame!" Valentina se resistió, pero fue en vano."¡Val, Val!" La abuela extendió su mano hacia ella, intentando decir algo más. "Sobre tu origen, nunca te he contado, pero en realidad tú...""¡Abuela!"Valentina fue arrastrada fuera de la habitación y directamente a la sala de donación.Normalmente, la donación de sangre no debe exceder los 400 ml, pero Alejandro insistió en que Nieve necesitaba más y terminaron extrayéndole 800 ml.Después de la donación, Valentina estaba pálida como una hoja.Se las arregló para regresar a la habitación de su abuela, apoyándose en las paredes, solo para encontrar que el ventilador mecánico estaba apagado y un paño blanco cubría el cuerpo demacrado de su abuela.Valentina se derrumbó al suelo, sin fuerzas ni siquiera para llorar.Se arrastró hacia su abuela, implorando."No, abuela, te lo suplico, no me dejes..."Se arrodilló junto a la cama, abrazando el cuerpo sin vida de su abuela, consumida por el dolor."Valentina, te acompaño en el sentimiento", le dijo Alejandro desde atrás con una voz baja y distante. "Por cierto, Nieve ya está fuera de peligro. Gracias por tu esfuerzo... Ah, y la policía llamó, es hora de que regreses a la cárcel."Valentina sentía el corazón apretado, a punto de asfixiarse, mientras sujetaba el pantalón de Alejandro y le rogaba, "Alejandro, te lo suplico, ayúdame a hablar con los oficiales. Mi abuela acaba de fallecer, y necesito quedarme para velarla y encargarme de los asuntos pendientes."Alejandro frunció el ceño, "La prisión no es un lugar que se pueda manejar con dinero, entiendo que estás dolida, pero piensa antes de hablar.""¿No lo he pensado?" Valentina levantó la vista hacia él, "He estado en la cárcel once meses, me sacaron de la prisión para donar sangre a Nieve cuatro veces, ¿no fue todo eso gracias a tu dinero? ¿Por qué ahora no es posible?""Eso es diferente.""¿Qué tiene de diferente?" Valentina, conteniendo su dolor, continuaba suplicando, "Sé que para ti nadie es más importante que Nieve, pero los muertos merecen respeto. Mi abuela me crio, y no pude estar a su lado en sus últimos momentos por estar en prisión. Velarla es lo mínimo que debo hacer por ella, no puedo dejarla ir sola, sin nadie que la despida. Alejandro, te lo estoy pidiendo.""Tienes un tío, ¿no? Yo también ayudaré para que tu abuela tenga una despedida digna.""No se trata del dinero." Las lágrimas de Valentina no podían detenerse, "Ella ya falleció, gastar todo el dinero del mundo en el funeral no tiene sentido. Solo quiero despedir a mi abuela por última vez. Alejandro, si aceptas, estoy dispuesta a donar toda la sangre que Nieve necesite en el futuro.""¿Crees que donar sangre es tu moneda de cambio o una condición para negociar?" Alejandro la miraba desde arriba, con una voz fría como el hielo perpetuo, "Valentina, esto es lo que le debes a Nieve, si no fuera por ti, ella no estaría en silla de ruedas."Valentina cerró los ojos, sintiéndose afligida.Un año atrás, Nieve cayó por las escaleras, lastimándose la columna vertebral y quedando paralítica de la cintura para abajo, acusando a Valentina de haberla empujado.Nadie en la casa creyó en Valentina. Sin cámaras de seguridad, sin testigos, era imposible probar su inocencia.Finalmente, su esposo Alejandro Nortes le dijo, "Valentina, Nieve está sufriendo demasiado. Si no aceptas la condena, ella nunca podrá superarlo. La condena por causar un daño permanente es de tres a diez años, pero Nieve fue compasiva, solo tienes que pasar un año en prisión."Para Valentina, esto era un absurdo.Se negó rotundamente y exigió una investigación policial.Pero entonces Nieve presentó un video en el que supuestamente Valentina la empujaba escaleras abajo, sellando su destino.Nunca olvidaría la mirada de la familia Nortes al reproducir el video.Sentían desprecio y odio por ella, como si compartir el aire con ella fuera un agravio....Al final, Valentina fue llevada de vuelta a la prisión por los guardaespaldas de Alejandro.Después de una pérdida severa de sangre y una profunda tristeza, pasó dos días en cama.Hasta que el tercer día, mientras veía la televisión en la sala de actividades de la prisión, transmitían la fiesta de cumpleaños de Nieve.Los Nortes habían gastado una fortuna para celebrar el cumpleaños de su amada.En la pantalla, a pesar de estar en silla de ruedas, Nieve irradiaba una belleza inocente.Alejandro estaba a su lado, cuidándola y dándole de comer con ternura.Parecían la pareja perfecta.Las lágrimas de Valentina caían sin cesar.Hoy era el entierro de su abuela, y aunque Alejandro había prometido ayudar con los preparativos, en ese momento estaba celebrando el cumpleaños de Nieve.En ese instante, Valentina entendió.Aquellos que no te aman, no valorarán tus sacrificios, por más que des todo de ti.Valentina guardaba un secreto en su corazón, había amado a Alejandro durante diez años.Él siempre había sido intocable, como un ser divino, mientras ella era apenas una más entre la multitud.Dos personas destinadas a nunca cruzarse, hasta que un accidente de coche cambió sus destinos.Tres años atrás, Alejandro sufrió un grave accidente que lo dejó en estado vegetativo.La familia Nortes buscó especialistas por todo el mundo sin éxito.Lucía, creyendo en supersticiones, sugirió que casar a su nieto Alejandro podría traerle buena suerte.Nieve, con quien estaba prometido desde antes de nacer, fue secuestrada de repente en ese momento.Capítulo 2Había pasado mucho tiempo desde la última vez.Alejandro susurró cerca del oído de Valentina, su voz sonaba baja, ronca y seductora."Alejandro, tengo que ir al hospital", Valentina esquivó su insistente beso."¡Solo una vez más!", exclamó él, sujetándola por la cintura y poseyéndola completamente.Pequeños sollozos escapaban de la garganta de Valentina, quien se sentía como una embarcación solitaria flotando en el mar zarandeada por la tormenta.Esta vez parecía durar más que nunca, y cuando finalmente terminó, Valentina aún temblaba de la intensidad."¿Te hice daño?", le preguntó él, su voz profunda y agradable llegó al oído, "Luego mandaré que te compren el último modelo de tu marca de bolso favorita".Valentina lentamente abrió los ojos para mirarlo.Él era guapo, con rasgos perfectos y una actitud fría y distante. Quizás porque acababan de estar juntos, su rostro impecable aún mostraba rastros de pasión.Después de tres años de matrimonio, Valentina podía decir que Alejandro había disfrutado del momento.Por eso era tan generoso.Valentina sonrió amargamente, "¿Olvidaste que todavía estoy en prisión?""Entonces, lo llevas cuando salgas", le dijo él, como si el hecho de que ella estuviera en prisión fuera solo un pequeño detalle."No falta mucho para que salgas, ¿verdad?", le dijo él, acariciando su rostro con delicadeza, "Ya te dije que un año pasa rápido".Valentina, conteniendo las lágrimas, agarró su mano, con su voz ronca y áspera le dijo, "El hospital me informó que mi abuela no se siente bien. ¿Tienes un momento más tarde? Acompáñame a verla, por favor".Ella estaba cumpliendo condena y no podía salir así como así.Afortunadamente, debido a su buen comportamiento, había conseguido un día de permiso.Había salido de la prisión temprano con la intención de ir directamente al hospital, pero quería cambiarse de ropa primero para no preocupar a su abuela. Sin embargo, terminó encontrándose con Alejandro, quien acababa de regresar de un viaje de trabajo.Aunque ella estaba ansiosa de ir al hospital, Alejandro no la dejó hasta el mediodía.Valentina pensó que estaba bien encontrarse con él, ya que la presencia de ambos alegraría a su abuela.Pero en ese momento, Alejandro retiró su mano bruscamente.El corazón de Valentina se sintió vacío."Tengo cosas que hacer esta tarde, ve tú sola", le dijo Alejandro levantándose, sacó una tarjeta del cajón de la mesita de noche y se la pasó, "Compra algo para tu abuela".Valentina no se sorprendió, no era la primera vez que él intentaba resolver las cosas con dinero.Nunca había entendido que lo que su abuela quería no era dinero, sino verlos juntos y felices.Alejandro salió sin despedirse después de vestirse.Valentina se levantó, se arregló un poco y, todavía temblorosa, preparó algunos tamales para llevarlos al hospital y cocinarlos para su abuela.Al entrar a la habitación del hospital, Valentina se detuvo en seco, y la bolsa que llevaba en la mano cayó al suelo."¡Abuela!"Nunca había visto a su abuela con un respirador antes.Valentina corrió hacia ella, llamándola desesperadamente, "¡Abuela, ya volví! Por favor, abre los ojos y mírame".La abuela abrió los ojos con dificultad, y un destello de luz brilló en sus cansados ojos, "Val, has venido"."¿Qué te pasó, abuela?" Valentina le preguntó ansiosamente. "La enfermera me dijo por teléfono que solo te sentías un poco mal y querías verme. ¿Cómo terminaste así?""Tenía miedo de asustarte, por eso le pedí a la enfermera que te lo dijera así. Val, tu abuela ya no tiene mucho tiempo"."¡Eso no es cierto!"Valentina tomó la mano de su abuela para tomarle el pulso, estaba desesperada.La luz del candil se agotaba, al igual que el tiempo de vida.Las lágrimas brotaron de los ojos de Valentina como un torrente desbordado, y su corazón se desgarraba."Val, nacer, envejecer, enfermar y morir es el ciclo natural de la vida, así que no llores", le dijo su abuela mientras acariciaba su rostro. "Tener una nieta tan atenta como tú me ha llenado de felicidad en esta vida, lo único que me preocupa es dejarte sola.""Abuela, ¡por favor no te vayas!" Valentina se secó rápidamente las lágrimas y forzó una sonrisa. "En un mes estaré fuera, te prometo que pasaré todos los días contigo. Siempre quisiste volver al campo, ¿verdad? Cuando te mejores, nos iremos.""Está bien", le dijo la abuela con amor en su mirada. "Lleva también a Alejandro, y denme un bisnieto hermoso."Aunque sabía que era imposible, Valentina asintió con fuerza. "Está bien, él aceptará. Quería venir a verte, pero tuvo que atender un asunto urgente de la empresa.""El trabajo es importante."La abuela sacó de debajo de la almohada un medallón de nácar en forma de media luna.Tenía el nácar en plata, con una calidad exquisita y una sensación suave al tacto, era una pieza de gran valor."Val, debes cuidarlo bien, esto es de tu..."La abuela no pudo terminar su frase cuando la puerta de la habitación se abrió de golpe.Alejandro, vestido con un traje oscuro a medida, entró con su figura esbelta y elegante, emanando un aire de distinción natural.Valentina se iluminó de alegría. "¡Abuela, Alejandro vino a verte!"Pero Alejandro parecía preocupado.Él siempre se veía calmado y compuesto, pero en ese momento lucía nervioso. "Valentina, Nieve está enferma, necesitamos que vayas a donar sangre de inmediato para ella."Valentina se quedó atónita. Había pensado que Alejandro estaba preocupado por su abuela, pero en realidad era por Nieve Cruz.Después de todo, en este mundo, la mujer que él más amaba era su amiga de la infancia Nieve, su amor platónico, ¡nadie podía compararse con ella!Valentina tragó el dolor en su pecho y le dijo con voz entrecortada, "Mi abuela está muriendo, quiero quedarme con ella. Alejandro, ¿no pueden usar sangre del banco de sangre para Nieve?""La sangre RH negativa es muy escasa, y este hospital no tiene. El banco de sangre más cercano está a más de una hora de aquí, para cuando llegue la sangre, será demasiado tarde." Alejandro la agarró del brazo y la arrastró hacia fuera. "Valentina, es una emergencia, ¡tienes que ir!""¡Quiero quedarme con mi abuela! ¡Suéltame!" Valentina se resistió, pero fue en vano."¡Val, Val!" La abuela extendió su mano hacia ella, intentando decir algo más. "Sobre tu origen, nunca te he contado, pero en realidad tú...""¡Abuela!"Valentina fue arrastrada fuera de la habitación y directamente a la sala de donación.Normalmente, la donación de sangre no debe exceder los 400 ml, pero Alejandro insistió en que Nieve necesitaba más y terminaron extrayéndole 800 ml.Después de la donación, Valentina estaba pálida como una hoja.Se las arregló para regresar a la habitación de su abuela, apoyándose en las paredes, solo para encontrar que el ventilador mecánico estaba apagado y un paño blanco cubría el cuerpo demacrado de su abuela.Valentina se derrumbó al suelo, sin fuerzas ni siquiera para llorar.Se arrastró hacia su abuela, implorando."No, abuela, te lo suplico, no me dejes..."Se arrodilló junto a la cama, abrazando el cuerpo sin vida de su abuela, consumida por el dolor."Valentina, te acompaño en el sentimiento", le dijo Alejandro desde atrás con una voz baja y distante. "Por cierto, Nieve ya está fuera de peligro. Gracias por tu esfuerzo... Ah, y la policía llamó, es hora de que regreses a la cárcel."Valentina sentía el corazón apretado, a punto de asfixiarse, mientras sujetaba el pantalón de Alejandro y le rogaba, "Alejandro, te lo suplico, ayúdame a hablar con los oficiales. Mi abuela acaba de fallecer, y necesito quedarme para velarla y encargarme de los asuntos pendientes."Alejandro frunció el ceño, "La prisión no es un lugar que se pueda manejar con dinero, entiendo que estás dolida, pero piensa antes de hablar.""¿No lo he pensado?" Valentina levantó la vista hacia él, "He estado en la cárcel once meses, me sacaron de la prisión para donar sangre a Nieve cuatro veces, ¿no fue todo eso gracias a tu dinero? ¿Por qué ahora no es posible?""Eso es diferente.""¿Qué tiene de diferente?" Valentina, conteniendo su dolor, continuaba suplicando, "Sé que para ti nadie es más importante que Nieve, pero los muertos merecen respeto. Mi abuela me crio, y no pude estar a su lado en sus últimos momentos por estar en prisión. Velarla es lo mínimo que debo hacer por ella, no puedo dejarla ir sola, sin nadie que la despida. Alejandro, te lo estoy pidiendo.""Tienes un tío, ¿no? Yo también ayudaré para que tu abuela tenga una despedida digna.""No se trata del dinero." Las lágrimas de Valentina no podían detenerse, "Ella ya falleció, gastar todo el dinero del mundo en el funeral no tiene sentido. Solo quiero despedir a mi abuela por última vez. Alejandro, si aceptas, estoy dispuesta a donar toda la sangre que Nieve necesite en el futuro.""¿Crees que donar sangre es tu moneda de cambio o una condición para negociar?" Alejandro la miraba desde arriba, con una voz fría como el hielo perpetuo, "Valentina, esto es lo que le debes a Nieve, si no fuera por ti, ella no estaría en silla de ruedas."Valentina cerró los ojos, sintiéndose afligida.Un año atrás, Nieve cayó por las escaleras, lastimándose la columna vertebral y quedando paralítica de la cintura para abajo, acusando a Valentina de haberla empujado.Nadie en la casa creyó en Valentina. Sin cámaras de seguridad, sin testigos, era imposible probar su inocencia.Finalmente, su esposo Alejandro Nortes le dijo, "Valentina, Nieve está sufriendo demasiado. Si no aceptas la condena, ella nunca podrá superarlo. La condena por causar un daño permanente es de tres a diez años, pero Nieve fue compasiva, solo tienes que pasar un año en prisión."Para Valentina, esto era un absurdo.Se negó rotundamente y exigió una investigación policial.Pero entonces Nieve presentó un video en el que supuestamente Valentina la empujaba escaleras abajo, sellando su destino.Nunca olvidaría la mirada de la familia Nortes al reproducir el video.Sentían desprecio y odio por ella, como si compartir el aire con ella fuera un agravio....Al final, Valentina fue llevada de vuelta a la prisión por los guardaespaldas de Alejandro.Después de una pérdida severa de sangre y una profunda tristeza, pasó dos días en cama.Hasta que el tercer día, mientras veía la televisión en la sala de actividades de la prisión, transmitían la fiesta de cumpleaños de Nieve.Los Nortes habían gastado una fortuna para celebrar el cumpleaños de su amada.En la pantalla, a pesar de estar en silla de ruedas, Nieve irradiaba una belleza inocente.Alejandro estaba a su lado, cuidándola y dándole de comer con ternura.Parecían la pareja perfecta.Las lágrimas de Valentina caían sin cesar.Hoy era el entierro de su abuela, y aunque Alejandro había prometido ayudar con los preparativos, en ese momento estaba celebrando el cumpleaños de Nieve.En ese instante, Valentina entendió.Aquellos que no te aman, no valorarán tus sacrificios, por más que des todo de ti.Valentina guardaba un secreto en su corazón, había amado a Alejandro durante diez años.Él siempre había sido intocable, como un ser divino, mientras ella era apenas una más entre la multitud.Dos personas destinadas a nunca cruzarse, hasta que un accidente de coche cambió sus destinos.Tres años atrás, Alejandro sufrió un grave accidente que lo dejó en estado vegetativo.La familia Nortes buscó especialistas por todo el mundo sin éxito.Lucía, creyendo en supersticiones, sugirió que casar a su nieto Alejandro podría traerle buena suerte.Nieve, con quien estaba prometido desde antes de nacer, fue secuestrada de repente en ese momento.Capítulo 3Había pasado mucho tiempo desde la última vez.Alejandro susurró cerca del oído de Valentina, su voz sonaba baja, ronca y seductora."Alejandro, tengo que ir al hospital", Valentina esquivó su insistente beso."¡Solo una vez más!", exclamó él, sujetándola por la cintura y poseyéndola completamente.Pequeños sollozos escapaban de la garganta de Valentina, quien se sentía como una embarcación solitaria flotando en el mar zarandeada por la tormenta.Esta vez parecía durar más que nunca, y cuando finalmente terminó, Valentina aún temblaba de la intensidad."¿Te hice daño?", le preguntó él, su voz profunda y agradable llegó al oído, "Luego mandaré que te compren el último modelo de tu marca de bolso favorita".Valentina lentamente abrió los ojos para mirarlo.Él era guapo, con rasgos perfectos y una actitud fría y distante. Quizás porque acababan de estar juntos, su rostro impecable aún mostraba rastros de pasión.Después de tres años de matrimonio, Valentina podía decir que Alejandro había disfrutado del momento.Por eso era tan generoso.Valentina sonrió amargamente, "¿Olvidaste que todavía estoy en prisión?""Entonces, lo llevas cuando salgas", le dijo él, como si el hecho de que ella estuviera en prisión fuera solo un pequeño detalle."No falta mucho para que salgas, ¿verdad?", le dijo él, acariciando su rostro con delicadeza, "Ya te dije que un año pasa rápido".Valentina, conteniendo las lágrimas, agarró su mano, con su voz ronca y áspera le dijo, "El hospital me informó que mi abuela no se siente bien. ¿Tienes un momento más tarde? Acompáñame a verla, por favor".Ella estaba cumpliendo condena y no podía salir así como así.Afortunadamente, debido a su buen comportamiento, había conseguido un día de permiso.Había salido de la prisión temprano con la intención de ir directamente al hospital, pero quería cambiarse de ropa primero para no preocupar a su abuela. Sin embargo, terminó encontrándose con Alejandro, quien acababa de regresar de un viaje de trabajo.Aunque ella estaba ansiosa de ir al hospital, Alejandro no la dejó hasta el mediodía.Valentina pensó que estaba bien encontrarse con él, ya que la presencia de ambos alegraría a su abuela.Pero en ese momento, Alejandro retiró su mano bruscamente.El corazón de Valentina se sintió vacío."Tengo cosas que hacer esta tarde, ve tú sola", le dijo Alejandro levantándose, sacó una tarjeta del cajón de la mesita de noche y se la pasó, "Compra algo para tu abuela".Valentina no se sorprendió, no era la primera vez que él intentaba resolver las cosas con dinero.Nunca había entendido que lo que su abuela quería no era dinero, sino verlos juntos y felices.Alejandro salió sin despedirse después de vestirse.Valentina se levantó, se arregló un poco y, todavía temblorosa, preparó algunos tamales para llevarlos al hospital y cocinarlos para su abuela.Al entrar a la habitación del hospital, Valentina se detuvo en seco, y la bolsa que llevaba en la mano cayó al suelo."¡Abuela!"Nunca había visto a su abuela con un respirador antes.Valentina corrió hacia ella, llamándola desesperadamente, "¡Abuela, ya volví! Por favor, abre los ojos y mírame".La abuela abrió los ojos con dificultad, y un destello de luz brilló en sus cansados ojos, "Val, has venido"."¿Qué te pasó, abuela?" Valentina le preguntó ansiosamente. "La enfermera me dijo por teléfono que solo te sentías un poco mal y querías verme. ¿Cómo terminaste así?""Tenía miedo de asustarte, por eso le pedí a la enfermera que te lo dijera así. Val, tu abuela ya no tiene mucho tiempo"."¡Eso no es cierto!"Valentina tomó la mano de su abuela para tomarle el pulso, estaba desesperada.La luz del candil se agotaba, al igual que el tiempo de vida.Las lágrimas brotaron de los ojos de Valentina como un torrente desbordado, y su corazón se desgarraba."Val, nacer, envejecer, enfermar y morir es el ciclo natural de la vida, así que no llores", le dijo su abuela mientras acariciaba su rostro. "Tener una nieta tan atenta como tú me ha llenado de felicidad en esta vida, lo único que me preocupa es dejarte sola.""Abuela, ¡por favor no te vayas!" Valentina se secó rápidamente las lágrimas y forzó una sonrisa. "En un mes estaré fuera, te prometo que pasaré todos los días contigo. Siempre quisiste volver al campo, ¿verdad? Cuando te mejores, nos iremos.""Está bien", le dijo la abuela con amor en su mirada. "Lleva también a Alejandro, y denme un bisnieto hermoso."Aunque sabía que era imposible, Valentina asintió con fuerza. "Está bien, él aceptará. Quería venir a verte, pero tuvo que atender un asunto urgente de la empresa.""El trabajo es importante."La abuela sacó de debajo de la almohada un medallón de nácar en forma de media luna.Tenía el nácar en plata, con una calidad exquisita y una sensación suave al tacto, era una pieza de gran valor."Val, debes cuidarlo bien, esto es de tu..."La abuela no pudo terminar su frase cuando la puerta de la habitación se abrió de golpe.Alejandro, vestido con un traje oscuro a medida, entró con su figura esbelta y elegante, emanando un aire de distinción natural.Valentina se iluminó de alegría. "¡Abuela, Alejandro vino a verte!"Pero Alejandro parecía preocupado.Él siempre se veía calmado y compuesto, pero en ese momento lucía nervioso. "Valentina, Nieve está enferma, necesitamos que vayas a donar sangre de inmediato para ella."Valentina se quedó atónita. Había pensado que Alejandro estaba preocupado por su abuela, pero en realidad era por Nieve Cruz.Después de todo, en este mundo, la mujer que él más amaba era su amiga de la infancia Nieve, su amor platónico, ¡nadie podía compararse con ella!Valentina tragó el dolor en su pecho y le dijo con voz entrecortada, "Mi abuela está muriendo, quiero quedarme con ella. Alejandro, ¿no pueden usar sangre del banco de sangre para Nieve?""La sangre RH negativa es muy escasa, y este hospital no tiene. El banco de sangre más cercano está a más de una hora de aquí, para cuando llegue la sangre, será demasiado tarde." Alejandro la agarró del brazo y la arrastró hacia fuera. "Valentina, es una emergencia, ¡tienes que ir!""¡Quiero quedarme con mi abuela! ¡Suéltame!" Valentina se resistió, pero fue en vano."¡Val, Val!" La abuela extendió su mano hacia ella, intentando decir algo más. "Sobre tu origen, nunca te he contado, pero en realidad tú...""¡Abuela!"Valentina fue arrastrada fuera de la habitación y directamente a la sala de donación.Normalmente, la donación de sangre no debe exceder los 400 ml, pero Alejandro insistió en que Nieve necesitaba más y terminaron extrayéndole 800 ml.Después de la donación, Valentina estaba pálida como una hoja.Se las arregló para regresar a la habitación de su abuela, apoyándose en las paredes, solo para encontrar que el ventilador mecánico estaba apagado y un paño blanco cubría el cuerpo demacrado de su abuela.Valentina se derrumbó al suelo, sin fuerzas ni siquiera para llorar.Se arrastró hacia su abuela, implorando."No, abuela, te lo suplico, no me dejes..."Se arrodilló junto a la cama, abrazando el cuerpo sin vida de su abuela, consumida por el dolor."Valentina, te acompaño en el sentimiento", le dijo Alejandro desde atrás con una voz baja y distante. "Por cierto, Nieve ya está fuera de peligro. Gracias por tu esfuerzo... Ah, y la policía llamó, es hora de que regreses a la cárcel."Valentina sentía el corazón apretado, a punto de asfixiarse, mientras sujetaba el pantalón de Alejandro y le rogaba, "Alejandro, te lo suplico, ayúdame a hablar con los oficiales. Mi abuela acaba de fallecer, y necesito quedarme para velarla y encargarme de los asuntos pendientes."Alejandro frunció el ceño, "La prisión no es un lugar que se pueda manejar con dinero, entiendo que estás dolida, pero piensa antes de hablar.""¿No lo he pensado?" Valentina levantó la vista hacia él, "He estado en la cárcel once meses, me sacaron de la prisión para donar sangre a Nieve cuatro veces, ¿no fue todo eso gracias a tu dinero? ¿Por qué ahora no es posible?""Eso es diferente.""¿Qué tiene de diferente?" Valentina, conteniendo su dolor, continuaba suplicando, "Sé que para ti nadie es más importante que Nieve, pero los muertos merecen respeto. Mi abuela me crio, y no pude estar a su lado en sus últimos momentos por estar en prisión. Velarla es lo mínimo que debo hacer por ella, no puedo dejarla ir sola, sin nadie que la despida. Alejandro, te lo estoy pidiendo.""Tienes un tío, ¿no? Yo también ayudaré para que tu abuela tenga una despedida digna.""No se trata del dinero." Las lágrimas de Valentina no podían detenerse, "Ella ya falleció, gastar todo el dinero del mundo en el funeral no tiene sentido. Solo quiero despedir a mi abuela por última vez. Alejandro, si aceptas, estoy dispuesta a donar toda la sangre que Nieve necesite en el futuro.""¿Crees que donar sangre es tu moneda de cambio o una condición para negociar?" Alejandro la miraba desde arriba, con una voz fría como el hielo perpetuo, "Valentina, esto es lo que le debes a Nieve, si no fuera por ti, ella no estaría en silla de ruedas."Valentina cerró los ojos, sintiéndose afligida.Un año atrás, Nieve cayó por las escaleras, lastimándose la columna vertebral y quedando paralítica de la cintura para abajo, acusando a Valentina de haberla empujado.Nadie en la casa creyó en Valentina. Sin cámaras de seguridad, sin testigos, era imposible probar su inocencia.Finalmente, su esposo Alejandro Nortes le dijo, "Valentina, Nieve está sufriendo demasiado. Si no aceptas la condena, ella nunca podrá superarlo. La condena por causar un daño permanente es de tres a diez años, pero Nieve fue compasiva, solo tienes que pasar un año en prisión."Para Valentina, esto era un absurdo.Se negó rotundamente y exigió una investigación policial.Pero entonces Nieve presentó un video en el que supuestamente Valentina la empujaba escaleras abajo, sellando su destino.Nunca olvidaría la mirada de la familia Nortes al reproducir el video.Sentían desprecio y odio por ella, como si compartir el aire con ella fuera un agravio....Al final, Valentina fue llevada de vuelta a la prisión por los guardaespaldas de Alejandro.Después de una pérdida severa de sangre y una profunda tristeza, pasó dos días en cama.Hasta que el tercer día, mientras veía la televisión en la sala de actividades de la prisión, transmitían la fiesta de cumpleaños de Nieve.Los Nortes habían gastado una fortuna para celebrar el cumpleaños de su amada.En la pantalla, a pesar de estar en silla de ruedas, Nieve irradiaba una belleza inocente.Alejandro estaba a su lado, cuidándola y dándole de comer con ternura.Parecían la pareja perfecta.Las lágrimas de Valentina caían sin cesar.Hoy era el entierro de su abuela, y aunque Alejandro había prometido ayudar con los preparativos, en ese momento estaba celebrando el cumpleaños de Nieve.En ese instante, Valentina entendió.Aquellos que no te aman, no valorarán tus sacrificios, por más que des todo de ti.Valentina guardaba un secreto en su corazón, había amado a Alejandro durante diez años.Él siempre había sido intocable, como un ser divino, mientras ella era apenas una más entre la multitud.Dos personas destinadas a nunca cruzarse, hasta que un accidente de coche cambió sus destinos.Tres años atrás, Alejandro sufrió un grave accidente que lo dejó en estado vegetativo.La familia Nortes buscó especialistas por todo el mundo sin éxito.Lucía, creyendo en supersticiones, sugirió que casar a su nieto Alejandro podría traerle buena suerte.Nieve, con quien estaba prometido desde antes de nacer, fue secuestrada de repente en ese momento.

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