Sonia Ramos siempre fue la niña buena de la familia, evitando siempre meterse en problemas. Sin embargo, lo más loco que hizo fue enamorarse de Kuno Villar, el archirrival de su hermana mayor. Sonia, impulsada por el amor, se aventuró con Kuno a lugares y situaciones que la hicieron sonrojarse de vergüenza. Durante un campamento bajo las estrellas, Sonia descubrió que la verdadera obsesión de Kuno siempre había sido su hermana, el amor que nunca podría alcanzar. El cortejo y el cariño que Kuno le ofrecía eran solo una estrategia para vengarse de su hermana. Con el corazón roto, Sonia decidió cortar por lo sano y dejó a Kuno, entregándole un documento que confirmaba la pérdida de su embarazo. Tiempo después, al encontrarse de nuevo en una calle concurrida, Sonia ya no era la chica buena y obediente de antes; estaba acompañada por una vivaz parejita de gemelos. La culpa y la añoranza habían quebrado el orgullo de Kuno, quien le pidió, con la voz quebrada: "Soni, por favor regresa, los cuidaré como si fueran míos." Sonia, con una renovada seguridad, apartó la mano de Kuno con suavidad y alisó la tela de su ropa. Con una sonrisa irónica, le respondió: "Ellos ya tienen a su papá, no necesitan otro."

Capítulo 1Sonia Ramos siempre había sido la hija ejemplar de casa, la que nunca rompía las reglas, la niña bien portada que jamás había hecho una locura… hasta que cometió la más absurda: enamorarse del archienemigo de su hermana.Por él, ese hombre de sonrisa encantadora y fama de galán, se atrevió a explorar lugares y situaciones que la hacían ruborizarse solo de pensarlo.—Dicen que al aire libre se siente mucho más emocionante… ¿te ayudo a cambiarte? —susurró Kuno Villar, con la camisa desabotonada y el pecho marcado por rastros rojizos, huellas que él mismo había dejado en Sonia minutos antes, mientras la convencía de quedarse.Sonia bajó la mirada y murmuró suave, casi como un suspiro:—Kuni, ¿hoy podemos no hacerlo…?La expresión de Kuno se endureció apenas un segundo.—¿Te sientes mal? ¿Te bajó?—No es eso —dijo ella, mordiéndose el labio. Kuno siempre tenía una energía inagotable y les gustaba hacer ruido, pero esa noche habían ido de campamento con varios amigos suyos—. Es que afuera no hay paredes, se escucha todo.Y había otro motivo, mucho más importante: ¡estaba embarazada!—Hoy seré más cuidadoso, solo tienes que no hacer tanto escándalo. Además, los otros están lejos, ni se enteran —Kuno le revolvió el cabello suave y la miró de frente, con esa voz que la derretía—. Soni, ¿me dejas… sí?En la cama, Kuno sabía ser tierno y persuasivo; Sonia apenas podía resistir unos minutos antes de rendirse.El interior de la carpa estaba iluminado por luces cálidas, Kuno incluso había traído una lámpara de estrellas para darle un toque romántico.Arriba, el techo de la tienda se cubría de destellos azules y violetas, como si el cielo se hubiera colado con ellos.Bajo los besos de Kuno, la carpa comenzó a balancearse…Al final, el pijama de conejitos rosa de Sonia quedó hecho trizas....Kuno se recuperó rápido, se puso de nuevo su traje impecable y besó los párpados de Sonia.—Salgo a fumar, no te vayas a ir. Después te llevo en brazos a la casa rodante y te ayudo a bañarte.Sonia lo veía con una mezcla de dulzura y vergüenza. Kuno siempre era así: atento hasta en los pequeños detalles, incluso después de esos momentos íntimos.No había pasado mucho cuando, en el silencio de la noche, a Sonia le llegó una notificación de un número desconocido.[Solicitud de amistad: Sonia, tengo algo muy importante que decirte.]La persona sabía su nombre. Sonia, intrigada, aceptó.Al instante, recibió una foto. ¡Era el acta de matrimonio de Kuno!La imagen de la mujer y sus datos estaban tachados con garabatos, pero la fecha era de hace apenas mes y medio....La familia Ramos era sumamente estricta, y desde siempre había tenido rencillas con los Villar; eran enemigos acérrimos desde hacía varias generaciones.Su hermana, Alexandra Ramos, detestaba a Kuno con todo su ser. Nunca se habían dado tregua en los negocios, y en los últimos años la guerra por el mercado de energías renovables los había convertido en rivales públicos.Por ese motivo, Sonia jamás se atrevió a contar en casa que llevaba dos años saliendo con Kuno.Un mes y medio atrás, su familia le impuso un ultimátum: si no llevaba a su novio a casa, le arreglarían un matrimonio por conveniencia.Kuno se enteró y de inmediato empezó a organizar su fiesta de compromiso. Incluso había prometido que haría las paces con su hermana, que iría personalmente a la casa de los Ramos a pedir la mano de Sonia.Sonia no podía creer que, justo ese día, Kuno se hubiera casado con otra. Se vistió a toda prisa, decidida a buscarlo y exigirle respuestas....La noche era densa y el viento arrastraba murmullos. Sonia vio algunas colillas encendidas cerca de la casa rodante y se dirigió hacia allá.—Yo cronometré, ¿eh? Hora y media exacta. La carpa casi se viene abajo. Imagínate, Kuno lleva dos años acostándose con ella y todavía le pone tantas ganas. ¿No será que sí se enamoró?—Deja de decir tonterías. Kuno se hizo la vasectomía solo para tenerla contenta. Ella hasta le rogó que le diera un hijo, y Kuno apenas fue a arreglarse. Ya pasó más de un mes; con la puntería de Kuno, seguro la embarazó. Y como es tan insistente, capaz que hasta la hace perderlo, así ni siquiera tiene que pagar el aborto.El corazón de Sonia se detuvo; su mente zumbaba, y sintió que algo dentro de ella se rompía en mil pedazos.Toda la sangre de su cuerpo pareció congelarse de golpe.Sabía que su familia jamás aceptaría que estuvieran juntos. Por eso le suplicó a Kuno tener un hijo, para forzar la situación, pensando que así, con el tiempo, su familia cedería y terminarían aceptando el matrimonio, porque la querían demasiado como para dejarla sufrir.Sonia estuvo a punto de perder la cabeza y lanzarse contra ellos.Las carcajadas desde el otro lado volvieron a resonar.—Kuno solo la ve como un pasatiempo, ¿de dónde saca tanta seguridad la tipa? ¿De verdad cree que Kuno va a comprometerse con ella? Si hasta esposa tiene. Ya quiero ver, cuando pase el mes y medio y llegue la fiesta de compromiso, cómo la va a dejar tirada. Yo también quisiera divertirme con ella un rato, tiene un cuerpo de escándalo, esas curvas me vuelven loco…—Lo que más espero es la película de Kuno con ella disfrazada. Kuno sí que se la rifó, así se le da donde más le duele a Alexandra. Todo por no saber valorar a Kuno, por rechazarlo. Imagínate la cara de la famosa señorita Ramos cuando vea que la hermanita buena y obediente que tanto cuida fue usada y tirada por Kuno. Ya quiero que llegue ese día.El color se le fue del rostro a Sonia. Cerró el puño con tanta fuerza que las uñas casi se le enterraron en la palma.Kuno había querido presentarla abiertamente en su círculo, pero fue ella quien se negó; temía que la noticia llegara a la familia Ramos. Por eso, su relación siempre fue a escondidas, en secreto.Pensó que nadie más sabía de lo suyo.Cuando vio por primera vez el acta de matrimonio de Kuno, no quiso creerlo.Pero todo era cierto.¡Todos esos tipos ya la llamaban “la esposa”!Y ella, sin darse cuenta, terminó siendo la otra.Y lo del video que mencionaban…Durante estos dos años, con la insistencia de Kuno, llegó a usar cientos de disfraces diferentes para complacerlo.Pensó que era algo divertido entre ellos, parte de su intimidad.Pero la verdad resultó ser mucho más sucia de lo que imaginaba.Las risas seguían, pero Sonia ya no podía soportarlo.Sentía un nudo en la garganta; apenas logró sostenerse de pie.El hombre al que amaba con el alma, solo la veía como un objeto.Además, él había intentado conquistar a su hermana…Ahora entendía por qué Alexandra despreciaba tanto a Kuno. Seguro que desde el principio ella lo había visto tal como era.Y Sonia, con toda su ingenuidad, cayó en su trampa.Por amor, se aferró a la esperanza de que un hombre que siempre fue enemigo de su familia podía tener buenos sentimientos.Deshecha, Sonia regresó tambaleando al área de campamento. Entró a la tienda y apagó todas las luces.Recordó haber leído en internet que algunos hoteles ponían cámaras ocultas para sacar provecho. Sabía que podía buscar reflejos con la linterna del celular para detectarlas.Sacó el celular, activó la linterna y empezó a revisar cada rincón de la tienda. Como no había adornos de metal ni cristales, fue fácil encontrar la cámara.Todo su cuerpo temblaba.¡Era cierto! ¡Había una cámara oculta y estaba justo dentro de la lámpara de estrellas!Cada vez que estaban juntos y él encendía esas luces, pensaba que era por romanticismo…Pero en realidad, él solo quería grabar todo.Se mordió el labio hasta casi hacerse sangre.¿Así que por eso siempre le pedía que se pusiera esas prendas provocativas?Durante dos años él había rechazado a todas las otras mujeres de su entorno. Sonia pensó que era por ella, que se había enamorado de verdad…Pero lo que hizo fue usarla de la peor manera.El recuerdo del acta de matrimonio, la fiesta de compromiso que se avecinaba en un mes y medio… sentía que el corazón se le llenaba de agujeros y de ellos brotaba dolor sin parar.En ese momento, escuchó pasos familiares acercándose a la tienda.Sonia parpadeó, tragándose las lágrimas que amenazaban con salir.Tenía que levantarse, tenía que ser fuerte. Si no lograba deshacerse de ese video, todo saldría a la luz y no solo ella se hundiría, sino que toda la familia Ramos se vería arrastrada al escándalo.—Soni...Kuno entró apresurado a la tienda de campaña, alumbrando con una linterna de mano. Cuando vio a Sonia, alargó el brazo y la atrajo hacia él, sujetándola por la nuca y apretándola contra su pecho.Su voz grave y cálida temblaba apenas.—Vi que la luz se apagó. Soni, sé que te da miedo la oscuridad. ¿Te asustaste?La fragancia sutil a cedro rodeó a Sonia. Sintió un nudo en la garganta, apartó a Kuno y respondió con voz distante.—Estoy bien. Ya casi me baja, y aquí en el campamento hace mucho frío. Prefiero irme a casa.Kuno encendió la pequeña lámpara de ambiente dentro de la tienda. Una luz amarillenta llenó el lugar, suave y cálida, pensada para crear un aire romántico. Pero para Sonia, en ese momento, todo era una burla.Kuno la miró con intensidad.—¿No que tenías un regalo importante de cumpleaños para mí, Soni?Ya había pasado la medianoche. Era el cumpleaños veintisiete de Kuno.Sonia, en realidad, había logrado quedarse embarazada. Hasta ese momento, había creído que era el mejor regalo de cumpleaños posible.Durante los últimos dos años, Kuno siempre supo cómo complacerla en la cama. No quería que ella tomara pastillas anticonceptivas por los efectos en su salud, así que él mismo se sometió a una cirugía. Pero fue ella quien lo convenció de revertirla, con la esperanza de casarse embarazada.Él nunca deseó tener hijos con ella. Y sin embargo, sabía fingir tan bien que parecía amarla de verdad.Hoy, la doctora que la revisó le advirtió que, en las primeras semanas de embarazo, lo mejor era no tener relaciones. Sonia ya tenía cinco semanas. Y aun así, seguían durmiendo juntos cada noche; a veces, Kuno insistía varias veces en una sola noche.Parecía que eso no había afectado al bebé. Para complacerlo, ella acababa de arriesgarse jugando un rato con él. Al menos, él cumplió: esta vez fue mucho más cuidadoso y dulce que de costumbre.Todavía no sabía que ella estaba embarazada. Si lo hubiera sabido, ¿ya estaría todo perdido para ella esta noche?—Qué ironía —pensó Sonia, observando al hombre frente a ella, tan familiar y tan lejano a la vez.Nacido en la familia más poderosa de Aguamar, los Villar, y con una apariencia impresionante: un metro ochenta y ocho, rasgos marcados, ojos oscuros como la noche y esa fama de seductor que solo acentuaba su aire rebelde. Era imposible no sentirse atraída.Lástima que, tras esa fachada, se escondiera un corazón despreciable.Sonia no pensaba contarle nada sobre el embarazo. Ese bebé, que tanto había esperado, él no lo quería. Y ella, ahora, tampoco.Esta noche llegó a escondidas. Y también planeaba irse sin que nadie la notara. Temía que los demás supieran de su relación; jamás había asistido con él a ningún evento público.Por eso, él le reclamaba que seguro le daba vergüenza salir con él, y la convencía con palabras bonitas hasta que ella terminaba entregándole el corazón entero. Seguro, en el fondo, se moría de risa.—Pero estoy muy cansada —soltó Sonia—. Ya casi me baja, no creo que aguante hasta las doce. Mejor te doy tu regalo mañana, ¿sí?Kuno frunció el ceño.Sonia sabía que el año pasado, aun con fiebre, se había aguantado hasta la medianoche para felicitarlo primero y darle su regalo de cumpleaños. Ahora, con este cambio inesperado, quizá sospecharía algo. Pero no le preocupaba: faltaba poco para el compromiso, él iba a esforzarse por mantenerla tranquila.Tal como sospechó Sonia, Kuno sonrió y le acarició la punta de la nariz, en un gesto casi paternal.—Debí pensarlo mejor. Las chicas son delicadas, no debes exponerte a este clima. Yo te llevo.—No hace falta, tienes muchos amigos aquí.Kuno la abrazó con fuerza.—Siempre tan discreta. Vas a volverme loco.¿Otra vez con sus juegos? Si no fuera el heredero del Grupo Villar, seguro ya tendría un premio de actuación.Sonia sonrió apenas.—Solo falta mes y medio. Prefiero esperar al compromiso para hacerlo público.En ese compromiso, seguro Kuno también esperaba mucho... esperaba destruirla, vengarse por el rechazo de su hermana y despedazar a la familia Ramos.Pero Sonia no lo iba a permitir. Pagaría con la misma moneda. Haría que se enamorara de verdad, solo para dejarlo plantado en el compromiso.Todo lo que él le hizo, ella lo devolvería con creces.Kuno insistió en acompañarla, pero Sonia no lo dejó. Había llegado en su propio carro, un Maserati de edición limitada que él mismo le regaló.Sentada en el lujoso asiento, Sonia dibujó una sonrisa burlona.Ese carro, que costó más de seis millones de pesos, era apenas una muestra de lo lejos que Kuno estaba dispuesto a llegar para doblegar a la familia Ramos.Claro, el señor Villar siempre había sido generoso con las mujeres. Ninguna que hubiera tenido algo con él lo criticaba después; al contrario, todas hablaban maravillas.Sonia pensó que probablemente su hermana era la única que lo había rechazado. Y ella, la que peor había salido de todas.En cuanto a la mujer con la que él se había casado... Sonia ni quería imaginar quién podría ser. Ya no le importaba.Encendió el carro, pisó el acelerador y el rugido del motor llenó la noche, como el lamento de una bestia enjaulada. Tomó la curva con un giro perfecto, dejándose llevar por la velocidad y el estruendo para callar el dolor que sentía en el pecho.Corrió sin parar hasta llegar a la Villa Oasis Verde. El letrero, con las palabras ‘Villa Oasis Verde’, estaba escrito de puño y letra por Kuno.Además de sus dotes en los negocios, Kuno era un hombre talentoso: tocaba el piano, jugaba ajedrez, escribía, pintaba. No era raro que las mujeres se volvieran locas por él.El teléfono de Sonia sonó. Era Alexandra, su hermana.Sonia sintió que los ojos le ardían. Al menos su hermana tenía la cabeza fría: entre tantas mujeres que caían rendidas ante Kuno, ella era la única que lo miraba con desprecio.De repente, Sonia sintió un dolor leve en el vientre. Se detuvo un momento y contestó.—Soni, mañana llego a Aguamar por un asunto de inversión. El vuelo aterriza a las cinco, ¿me recoges en el aeropuerto? Cenamos juntas.—Claro.Sonia tuvo que tragarse las lágrimas.Alexandra notó algo en su voz.—¿Estás enferma?—No, solo estuve afuera un rato y tengo la nariz tapada.—Ya es tarde, no andes por ahí. Descansa, nos vemos mañana. Te dejo.—Hermana...Sonia la llamó, deteniéndola.—¿Qué pasa?—¿Por qué te cae tan mal el hijo de la familia Villar?Capítulo 2Sonia Ramos siempre había sido la hija ejemplar de casa, la que nunca rompía las reglas, la niña bien portada que jamás había hecho una locura… hasta que cometió la más absurda: enamorarse del archienemigo de su hermana.Por él, ese hombre de sonrisa encantadora y fama de galán, se atrevió a explorar lugares y situaciones que la hacían ruborizarse solo de pensarlo.—Dicen que al aire libre se siente mucho más emocionante… ¿te ayudo a cambiarte? —susurró Kuno Villar, con la camisa desabotonada y el pecho marcado por rastros rojizos, huellas que él mismo había dejado en Sonia minutos antes, mientras la convencía de quedarse.Sonia bajó la mirada y murmuró suave, casi como un suspiro:—Kuni, ¿hoy podemos no hacerlo…?La expresión de Kuno se endureció apenas un segundo.—¿Te sientes mal? ¿Te bajó?—No es eso —dijo ella, mordiéndose el labio. Kuno siempre tenía una energía inagotable y les gustaba hacer ruido, pero esa noche habían ido de campamento con varios amigos suyos—. Es que afuera no hay paredes, se escucha todo.Y había otro motivo, mucho más importante: ¡estaba embarazada!—Hoy seré más cuidadoso, solo tienes que no hacer tanto escándalo. Además, los otros están lejos, ni se enteran —Kuno le revolvió el cabello suave y la miró de frente, con esa voz que la derretía—. Soni, ¿me dejas… sí?En la cama, Kuno sabía ser tierno y persuasivo; Sonia apenas podía resistir unos minutos antes de rendirse.El interior de la carpa estaba iluminado por luces cálidas, Kuno incluso había traído una lámpara de estrellas para darle un toque romántico.Arriba, el techo de la tienda se cubría de destellos azules y violetas, como si el cielo se hubiera colado con ellos.Bajo los besos de Kuno, la carpa comenzó a balancearse…Al final, el pijama de conejitos rosa de Sonia quedó hecho trizas....Kuno se recuperó rápido, se puso de nuevo su traje impecable y besó los párpados de Sonia.—Salgo a fumar, no te vayas a ir. Después te llevo en brazos a la casa rodante y te ayudo a bañarte.Sonia lo veía con una mezcla de dulzura y vergüenza. Kuno siempre era así: atento hasta en los pequeños detalles, incluso después de esos momentos íntimos.No había pasado mucho cuando, en el silencio de la noche, a Sonia le llegó una notificación de un número desconocido.[Solicitud de amistad: Sonia, tengo algo muy importante que decirte.]La persona sabía su nombre. Sonia, intrigada, aceptó.Al instante, recibió una foto. ¡Era el acta de matrimonio de Kuno!La imagen de la mujer y sus datos estaban tachados con garabatos, pero la fecha era de hace apenas mes y medio....La familia Ramos era sumamente estricta, y desde siempre había tenido rencillas con los Villar; eran enemigos acérrimos desde hacía varias generaciones.Su hermana, Alexandra Ramos, detestaba a Kuno con todo su ser. Nunca se habían dado tregua en los negocios, y en los últimos años la guerra por el mercado de energías renovables los había convertido en rivales públicos.Por ese motivo, Sonia jamás se atrevió a contar en casa que llevaba dos años saliendo con Kuno.Un mes y medio atrás, su familia le impuso un ultimátum: si no llevaba a su novio a casa, le arreglarían un matrimonio por conveniencia.Kuno se enteró y de inmediato empezó a organizar su fiesta de compromiso. Incluso había prometido que haría las paces con su hermana, que iría personalmente a la casa de los Ramos a pedir la mano de Sonia.Sonia no podía creer que, justo ese día, Kuno se hubiera casado con otra. Se vistió a toda prisa, decidida a buscarlo y exigirle respuestas....La noche era densa y el viento arrastraba murmullos. Sonia vio algunas colillas encendidas cerca de la casa rodante y se dirigió hacia allá.—Yo cronometré, ¿eh? Hora y media exacta. La carpa casi se viene abajo. Imagínate, Kuno lleva dos años acostándose con ella y todavía le pone tantas ganas. ¿No será que sí se enamoró?—Deja de decir tonterías. Kuno se hizo la vasectomía solo para tenerla contenta. Ella hasta le rogó que le diera un hijo, y Kuno apenas fue a arreglarse. Ya pasó más de un mes; con la puntería de Kuno, seguro la embarazó. Y como es tan insistente, capaz que hasta la hace perderlo, así ni siquiera tiene que pagar el aborto.El corazón de Sonia se detuvo; su mente zumbaba, y sintió que algo dentro de ella se rompía en mil pedazos.Toda la sangre de su cuerpo pareció congelarse de golpe.Sabía que su familia jamás aceptaría que estuvieran juntos. Por eso le suplicó a Kuno tener un hijo, para forzar la situación, pensando que así, con el tiempo, su familia cedería y terminarían aceptando el matrimonio, porque la querían demasiado como para dejarla sufrir.Sonia estuvo a punto de perder la cabeza y lanzarse contra ellos.Las carcajadas desde el otro lado volvieron a resonar.—Kuno solo la ve como un pasatiempo, ¿de dónde saca tanta seguridad la tipa? ¿De verdad cree que Kuno va a comprometerse con ella? Si hasta esposa tiene. Ya quiero ver, cuando pase el mes y medio y llegue la fiesta de compromiso, cómo la va a dejar tirada. Yo también quisiera divertirme con ella un rato, tiene un cuerpo de escándalo, esas curvas me vuelven loco…—Lo que más espero es la película de Kuno con ella disfrazada. Kuno sí que se la rifó, así se le da donde más le duele a Alexandra. Todo por no saber valorar a Kuno, por rechazarlo. Imagínate la cara de la famosa señorita Ramos cuando vea que la hermanita buena y obediente que tanto cuida fue usada y tirada por Kuno. Ya quiero que llegue ese día.El color se le fue del rostro a Sonia. Cerró el puño con tanta fuerza que las uñas casi se le enterraron en la palma.Kuno había querido presentarla abiertamente en su círculo, pero fue ella quien se negó; temía que la noticia llegara a la familia Ramos. Por eso, su relación siempre fue a escondidas, en secreto.Pensó que nadie más sabía de lo suyo.Cuando vio por primera vez el acta de matrimonio de Kuno, no quiso creerlo.Pero todo era cierto.¡Todos esos tipos ya la llamaban “la esposa”!Y ella, sin darse cuenta, terminó siendo la otra.Y lo del video que mencionaban…Durante estos dos años, con la insistencia de Kuno, llegó a usar cientos de disfraces diferentes para complacerlo.Pensó que era algo divertido entre ellos, parte de su intimidad.Pero la verdad resultó ser mucho más sucia de lo que imaginaba.Las risas seguían, pero Sonia ya no podía soportarlo.Sentía un nudo en la garganta; apenas logró sostenerse de pie.El hombre al que amaba con el alma, solo la veía como un objeto.Además, él había intentado conquistar a su hermana…Ahora entendía por qué Alexandra despreciaba tanto a Kuno. Seguro que desde el principio ella lo había visto tal como era.Y Sonia, con toda su ingenuidad, cayó en su trampa.Por amor, se aferró a la esperanza de que un hombre que siempre fue enemigo de su familia podía tener buenos sentimientos.Deshecha, Sonia regresó tambaleando al área de campamento. Entró a la tienda y apagó todas las luces.Recordó haber leído en internet que algunos hoteles ponían cámaras ocultas para sacar provecho. Sabía que podía buscar reflejos con la linterna del celular para detectarlas.Sacó el celular, activó la linterna y empezó a revisar cada rincón de la tienda. Como no había adornos de metal ni cristales, fue fácil encontrar la cámara.Todo su cuerpo temblaba.¡Era cierto! ¡Había una cámara oculta y estaba justo dentro de la lámpara de estrellas!Cada vez que estaban juntos y él encendía esas luces, pensaba que era por romanticismo…Pero en realidad, él solo quería grabar todo.Se mordió el labio hasta casi hacerse sangre.¿Así que por eso siempre le pedía que se pusiera esas prendas provocativas?Durante dos años él había rechazado a todas las otras mujeres de su entorno. Sonia pensó que era por ella, que se había enamorado de verdad…Pero lo que hizo fue usarla de la peor manera.El recuerdo del acta de matrimonio, la fiesta de compromiso que se avecinaba en un mes y medio… sentía que el corazón se le llenaba de agujeros y de ellos brotaba dolor sin parar.En ese momento, escuchó pasos familiares acercándose a la tienda.Sonia parpadeó, tragándose las lágrimas que amenazaban con salir.Tenía que levantarse, tenía que ser fuerte. Si no lograba deshacerse de ese video, todo saldría a la luz y no solo ella se hundiría, sino que toda la familia Ramos se vería arrastrada al escándalo.—Soni...Kuno entró apresurado a la tienda de campaña, alumbrando con una linterna de mano. Cuando vio a Sonia, alargó el brazo y la atrajo hacia él, sujetándola por la nuca y apretándola contra su pecho.Su voz grave y cálida temblaba apenas.—Vi que la luz se apagó. Soni, sé que te da miedo la oscuridad. ¿Te asustaste?La fragancia sutil a cedro rodeó a Sonia. Sintió un nudo en la garganta, apartó a Kuno y respondió con voz distante.—Estoy bien. Ya casi me baja, y aquí en el campamento hace mucho frío. Prefiero irme a casa.Kuno encendió la pequeña lámpara de ambiente dentro de la tienda. Una luz amarillenta llenó el lugar, suave y cálida, pensada para crear un aire romántico. Pero para Sonia, en ese momento, todo era una burla.Kuno la miró con intensidad.—¿No que tenías un regalo importante de cumpleaños para mí, Soni?Ya había pasado la medianoche. Era el cumpleaños veintisiete de Kuno.Sonia, en realidad, había logrado quedarse embarazada. Hasta ese momento, había creído que era el mejor regalo de cumpleaños posible.Durante los últimos dos años, Kuno siempre supo cómo complacerla en la cama. No quería que ella tomara pastillas anticonceptivas por los efectos en su salud, así que él mismo se sometió a una cirugía. Pero fue ella quien lo convenció de revertirla, con la esperanza de casarse embarazada.Él nunca deseó tener hijos con ella. Y sin embargo, sabía fingir tan bien que parecía amarla de verdad.Hoy, la doctora que la revisó le advirtió que, en las primeras semanas de embarazo, lo mejor era no tener relaciones. Sonia ya tenía cinco semanas. Y aun así, seguían durmiendo juntos cada noche; a veces, Kuno insistía varias veces en una sola noche.Parecía que eso no había afectado al bebé. Para complacerlo, ella acababa de arriesgarse jugando un rato con él. Al menos, él cumplió: esta vez fue mucho más cuidadoso y dulce que de costumbre.Todavía no sabía que ella estaba embarazada. Si lo hubiera sabido, ¿ya estaría todo perdido para ella esta noche?—Qué ironía —pensó Sonia, observando al hombre frente a ella, tan familiar y tan lejano a la vez.Nacido en la familia más poderosa de Aguamar, los Villar, y con una apariencia impresionante: un metro ochenta y ocho, rasgos marcados, ojos oscuros como la noche y esa fama de seductor que solo acentuaba su aire rebelde. Era imposible no sentirse atraída.Lástima que, tras esa fachada, se escondiera un corazón despreciable.Sonia no pensaba contarle nada sobre el embarazo. Ese bebé, que tanto había esperado, él no lo quería. Y ella, ahora, tampoco.Esta noche llegó a escondidas. Y también planeaba irse sin que nadie la notara. Temía que los demás supieran de su relación; jamás había asistido con él a ningún evento público.Por eso, él le reclamaba que seguro le daba vergüenza salir con él, y la convencía con palabras bonitas hasta que ella terminaba entregándole el corazón entero. Seguro, en el fondo, se moría de risa.—Pero estoy muy cansada —soltó Sonia—. Ya casi me baja, no creo que aguante hasta las doce. Mejor te doy tu regalo mañana, ¿sí?Kuno frunció el ceño.Sonia sabía que el año pasado, aun con fiebre, se había aguantado hasta la medianoche para felicitarlo primero y darle su regalo de cumpleaños. Ahora, con este cambio inesperado, quizá sospecharía algo. Pero no le preocupaba: faltaba poco para el compromiso, él iba a esforzarse por mantenerla tranquila.Tal como sospechó Sonia, Kuno sonrió y le acarició la punta de la nariz, en un gesto casi paternal.—Debí pensarlo mejor. Las chicas son delicadas, no debes exponerte a este clima. Yo te llevo.—No hace falta, tienes muchos amigos aquí.Kuno la abrazó con fuerza.—Siempre tan discreta. Vas a volverme loco.¿Otra vez con sus juegos? Si no fuera el heredero del Grupo Villar, seguro ya tendría un premio de actuación.Sonia sonrió apenas.—Solo falta mes y medio. Prefiero esperar al compromiso para hacerlo público.En ese compromiso, seguro Kuno también esperaba mucho... esperaba destruirla, vengarse por el rechazo de su hermana y despedazar a la familia Ramos.Pero Sonia no lo iba a permitir. Pagaría con la misma moneda. Haría que se enamorara de verdad, solo para dejarlo plantado en el compromiso.Todo lo que él le hizo, ella lo devolvería con creces.Kuno insistió en acompañarla, pero Sonia no lo dejó. Había llegado en su propio carro, un Maserati de edición limitada que él mismo le regaló.Sentada en el lujoso asiento, Sonia dibujó una sonrisa burlona.Ese carro, que costó más de seis millones de pesos, era apenas una muestra de lo lejos que Kuno estaba dispuesto a llegar para doblegar a la familia Ramos.Claro, el señor Villar siempre había sido generoso con las mujeres. Ninguna que hubiera tenido algo con él lo criticaba después; al contrario, todas hablaban maravillas.Sonia pensó que probablemente su hermana era la única que lo había rechazado. Y ella, la que peor había salido de todas.En cuanto a la mujer con la que él se había casado... Sonia ni quería imaginar quién podría ser. Ya no le importaba.Encendió el carro, pisó el acelerador y el rugido del motor llenó la noche, como el lamento de una bestia enjaulada. Tomó la curva con un giro perfecto, dejándose llevar por la velocidad y el estruendo para callar el dolor que sentía en el pecho.Corrió sin parar hasta llegar a la Villa Oasis Verde. El letrero, con las palabras ‘Villa Oasis Verde’, estaba escrito de puño y letra por Kuno.Además de sus dotes en los negocios, Kuno era un hombre talentoso: tocaba el piano, jugaba ajedrez, escribía, pintaba. No era raro que las mujeres se volvieran locas por él.El teléfono de Sonia sonó. Era Alexandra, su hermana.Sonia sintió que los ojos le ardían. Al menos su hermana tenía la cabeza fría: entre tantas mujeres que caían rendidas ante Kuno, ella era la única que lo miraba con desprecio.De repente, Sonia sintió un dolor leve en el vientre. Se detuvo un momento y contestó.—Soni, mañana llego a Aguamar por un asunto de inversión. El vuelo aterriza a las cinco, ¿me recoges en el aeropuerto? Cenamos juntas.—Claro.Sonia tuvo que tragarse las lágrimas.Alexandra notó algo en su voz.—¿Estás enferma?—No, solo estuve afuera un rato y tengo la nariz tapada.—Ya es tarde, no andes por ahí. Descansa, nos vemos mañana. Te dejo.—Hermana...Sonia la llamó, deteniéndola.—¿Qué pasa?—¿Por qué te cae tan mal el hijo de la familia Villar?Capítulo 3Sonia Ramos siempre había sido la hija ejemplar de casa, la que nunca rompía las reglas, la niña bien portada que jamás había hecho una locura… hasta que cometió la más absurda: enamorarse del archienemigo de su hermana.Por él, ese hombre de sonrisa encantadora y fama de galán, se atrevió a explorar lugares y situaciones que la hacían ruborizarse solo de pensarlo.—Dicen que al aire libre se siente mucho más emocionante… ¿te ayudo a cambiarte? —susurró Kuno Villar, con la camisa desabotonada y el pecho marcado por rastros rojizos, huellas que él mismo había dejado en Sonia minutos antes, mientras la convencía de quedarse.Sonia bajó la mirada y murmuró suave, casi como un suspiro:—Kuni, ¿hoy podemos no hacerlo…?La expresión de Kuno se endureció apenas un segundo.—¿Te sientes mal? ¿Te bajó?—No es eso —dijo ella, mordiéndose el labio. Kuno siempre tenía una energía inagotable y les gustaba hacer ruido, pero esa noche habían ido de campamento con varios amigos suyos—. Es que afuera no hay paredes, se escucha todo.Y había otro motivo, mucho más importante: ¡estaba embarazada!—Hoy seré más cuidadoso, solo tienes que no hacer tanto escándalo. Además, los otros están lejos, ni se enteran —Kuno le revolvió el cabello suave y la miró de frente, con esa voz que la derretía—. Soni, ¿me dejas… sí?En la cama, Kuno sabía ser tierno y persuasivo; Sonia apenas podía resistir unos minutos antes de rendirse.El interior de la carpa estaba iluminado por luces cálidas, Kuno incluso había traído una lámpara de estrellas para darle un toque romántico.Arriba, el techo de la tienda se cubría de destellos azules y violetas, como si el cielo se hubiera colado con ellos.Bajo los besos de Kuno, la carpa comenzó a balancearse…Al final, el pijama de conejitos rosa de Sonia quedó hecho trizas....Kuno se recuperó rápido, se puso de nuevo su traje impecable y besó los párpados de Sonia.—Salgo a fumar, no te vayas a ir. Después te llevo en brazos a la casa rodante y te ayudo a bañarte.Sonia lo veía con una mezcla de dulzura y vergüenza. Kuno siempre era así: atento hasta en los pequeños detalles, incluso después de esos momentos íntimos.No había pasado mucho cuando, en el silencio de la noche, a Sonia le llegó una notificación de un número desconocido.[Solicitud de amistad: Sonia, tengo algo muy importante que decirte.]La persona sabía su nombre. Sonia, intrigada, aceptó.Al instante, recibió una foto. ¡Era el acta de matrimonio de Kuno!La imagen de la mujer y sus datos estaban tachados con garabatos, pero la fecha era de hace apenas mes y medio....La familia Ramos era sumamente estricta, y desde siempre había tenido rencillas con los Villar; eran enemigos acérrimos desde hacía varias generaciones.Su hermana, Alexandra Ramos, detestaba a Kuno con todo su ser. Nunca se habían dado tregua en los negocios, y en los últimos años la guerra por el mercado de energías renovables los había convertido en rivales públicos.Por ese motivo, Sonia jamás se atrevió a contar en casa que llevaba dos años saliendo con Kuno.Un mes y medio atrás, su familia le impuso un ultimátum: si no llevaba a su novio a casa, le arreglarían un matrimonio por conveniencia.Kuno se enteró y de inmediato empezó a organizar su fiesta de compromiso. Incluso había prometido que haría las paces con su hermana, que iría personalmente a la casa de los Ramos a pedir la mano de Sonia.Sonia no podía creer que, justo ese día, Kuno se hubiera casado con otra. Se vistió a toda prisa, decidida a buscarlo y exigirle respuestas....La noche era densa y el viento arrastraba murmullos. Sonia vio algunas colillas encendidas cerca de la casa rodante y se dirigió hacia allá.—Yo cronometré, ¿eh? Hora y media exacta. La carpa casi se viene abajo. Imagínate, Kuno lleva dos años acostándose con ella y todavía le pone tantas ganas. ¿No será que sí se enamoró?—Deja de decir tonterías. Kuno se hizo la vasectomía solo para tenerla contenta. Ella hasta le rogó que le diera un hijo, y Kuno apenas fue a arreglarse. Ya pasó más de un mes; con la puntería de Kuno, seguro la embarazó. Y como es tan insistente, capaz que hasta la hace perderlo, así ni siquiera tiene que pagar el aborto.El corazón de Sonia se detuvo; su mente zumbaba, y sintió que algo dentro de ella se rompía en mil pedazos.Toda la sangre de su cuerpo pareció congelarse de golpe.Sabía que su familia jamás aceptaría que estuvieran juntos. Por eso le suplicó a Kuno tener un hijo, para forzar la situación, pensando que así, con el tiempo, su familia cedería y terminarían aceptando el matrimonio, porque la querían demasiado como para dejarla sufrir.Sonia estuvo a punto de perder la cabeza y lanzarse contra ellos.Las carcajadas desde el otro lado volvieron a resonar.—Kuno solo la ve como un pasatiempo, ¿de dónde saca tanta seguridad la tipa? ¿De verdad cree que Kuno va a comprometerse con ella? Si hasta esposa tiene. Ya quiero ver, cuando pase el mes y medio y llegue la fiesta de compromiso, cómo la va a dejar tirada. Yo también quisiera divertirme con ella un rato, tiene un cuerpo de escándalo, esas curvas me vuelven loco…—Lo que más espero es la película de Kuno con ella disfrazada. Kuno sí que se la rifó, así se le da donde más le duele a Alexandra. Todo por no saber valorar a Kuno, por rechazarlo. Imagínate la cara de la famosa señorita Ramos cuando vea que la hermanita buena y obediente que tanto cuida fue usada y tirada por Kuno. Ya quiero que llegue ese día.El color se le fue del rostro a Sonia. Cerró el puño con tanta fuerza que las uñas casi se le enterraron en la palma.Kuno había querido presentarla abiertamente en su círculo, pero fue ella quien se negó; temía que la noticia llegara a la familia Ramos. Por eso, su relación siempre fue a escondidas, en secreto.Pensó que nadie más sabía de lo suyo.Cuando vio por primera vez el acta de matrimonio de Kuno, no quiso creerlo.Pero todo era cierto.¡Todos esos tipos ya la llamaban “la esposa”!Y ella, sin darse cuenta, terminó siendo la otra.Y lo del video que mencionaban…Durante estos dos años, con la insistencia de Kuno, llegó a usar cientos de disfraces diferentes para complacerlo.Pensó que era algo divertido entre ellos, parte de su intimidad.Pero la verdad resultó ser mucho más sucia de lo que imaginaba.Las risas seguían, pero Sonia ya no podía soportarlo.Sentía un nudo en la garganta; apenas logró sostenerse de pie.El hombre al que amaba con el alma, solo la veía como un objeto.Además, él había intentado conquistar a su hermana…Ahora entendía por qué Alexandra despreciaba tanto a Kuno. Seguro que desde el principio ella lo había visto tal como era.Y Sonia, con toda su ingenuidad, cayó en su trampa.Por amor, se aferró a la esperanza de que un hombre que siempre fue enemigo de su familia podía tener buenos sentimientos.Deshecha, Sonia regresó tambaleando al área de campamento. Entró a la tienda y apagó todas las luces.Recordó haber leído en internet que algunos hoteles ponían cámaras ocultas para sacar provecho. Sabía que podía buscar reflejos con la linterna del celular para detectarlas.Sacó el celular, activó la linterna y empezó a revisar cada rincón de la tienda. Como no había adornos de metal ni cristales, fue fácil encontrar la cámara.Todo su cuerpo temblaba.¡Era cierto! ¡Había una cámara oculta y estaba justo dentro de la lámpara de estrellas!Cada vez que estaban juntos y él encendía esas luces, pensaba que era por romanticismo…Pero en realidad, él solo quería grabar todo.Se mordió el labio hasta casi hacerse sangre.¿Así que por eso siempre le pedía que se pusiera esas prendas provocativas?Durante dos años él había rechazado a todas las otras mujeres de su entorno. Sonia pensó que era por ella, que se había enamorado de verdad…Pero lo que hizo fue usarla de la peor manera.El recuerdo del acta de matrimonio, la fiesta de compromiso que se avecinaba en un mes y medio… sentía que el corazón se le llenaba de agujeros y de ellos brotaba dolor sin parar.En ese momento, escuchó pasos familiares acercándose a la tienda.Sonia parpadeó, tragándose las lágrimas que amenazaban con salir.Tenía que levantarse, tenía que ser fuerte. Si no lograba deshacerse de ese video, todo saldría a la luz y no solo ella se hundiría, sino que toda la familia Ramos se vería arrastrada al escándalo.—Soni...Kuno entró apresurado a la tienda de campaña, alumbrando con una linterna de mano. Cuando vio a Sonia, alargó el brazo y la atrajo hacia él, sujetándola por la nuca y apretándola contra su pecho.Su voz grave y cálida temblaba apenas.—Vi que la luz se apagó. Soni, sé que te da miedo la oscuridad. ¿Te asustaste?La fragancia sutil a cedro rodeó a Sonia. Sintió un nudo en la garganta, apartó a Kuno y respondió con voz distante.—Estoy bien. Ya casi me baja, y aquí en el campamento hace mucho frío. Prefiero irme a casa.Kuno encendió la pequeña lámpara de ambiente dentro de la tienda. Una luz amarillenta llenó el lugar, suave y cálida, pensada para crear un aire romántico. Pero para Sonia, en ese momento, todo era una burla.Kuno la miró con intensidad.—¿No que tenías un regalo importante de cumpleaños para mí, Soni?Ya había pasado la medianoche. Era el cumpleaños veintisiete de Kuno.Sonia, en realidad, había logrado quedarse embarazada. Hasta ese momento, había creído que era el mejor regalo de cumpleaños posible.Durante los últimos dos años, Kuno siempre supo cómo complacerla en la cama. No quería que ella tomara pastillas anticonceptivas por los efectos en su salud, así que él mismo se sometió a una cirugía. Pero fue ella quien lo convenció de revertirla, con la esperanza de casarse embarazada.Él nunca deseó tener hijos con ella. Y sin embargo, sabía fingir tan bien que parecía amarla de verdad.Hoy, la doctora que la revisó le advirtió que, en las primeras semanas de embarazo, lo mejor era no tener relaciones. Sonia ya tenía cinco semanas. Y aun así, seguían durmiendo juntos cada noche; a veces, Kuno insistía varias veces en una sola noche.Parecía que eso no había afectado al bebé. Para complacerlo, ella acababa de arriesgarse jugando un rato con él. Al menos, él cumplió: esta vez fue mucho más cuidadoso y dulce que de costumbre.Todavía no sabía que ella estaba embarazada. Si lo hubiera sabido, ¿ya estaría todo perdido para ella esta noche?—Qué ironía —pensó Sonia, observando al hombre frente a ella, tan familiar y tan lejano a la vez.Nacido en la familia más poderosa de Aguamar, los Villar, y con una apariencia impresionante: un metro ochenta y ocho, rasgos marcados, ojos oscuros como la noche y esa fama de seductor que solo acentuaba su aire rebelde. Era imposible no sentirse atraída.Lástima que, tras esa fachada, se escondiera un corazón despreciable.Sonia no pensaba contarle nada sobre el embarazo. Ese bebé, que tanto había esperado, él no lo quería. Y ella, ahora, tampoco.Esta noche llegó a escondidas. Y también planeaba irse sin que nadie la notara. Temía que los demás supieran de su relación; jamás había asistido con él a ningún evento público.Por eso, él le reclamaba que seguro le daba vergüenza salir con él, y la convencía con palabras bonitas hasta que ella terminaba entregándole el corazón entero. Seguro, en el fondo, se moría de risa.—Pero estoy muy cansada —soltó Sonia—. Ya casi me baja, no creo que aguante hasta las doce. Mejor te doy tu regalo mañana, ¿sí?Kuno frunció el ceño.Sonia sabía que el año pasado, aun con fiebre, se había aguantado hasta la medianoche para felicitarlo primero y darle su regalo de cumpleaños. Ahora, con este cambio inesperado, quizá sospecharía algo. Pero no le preocupaba: faltaba poco para el compromiso, él iba a esforzarse por mantenerla tranquila.Tal como sospechó Sonia, Kuno sonrió y le acarició la punta de la nariz, en un gesto casi paternal.—Debí pensarlo mejor. Las chicas son delicadas, no debes exponerte a este clima. Yo te llevo.—No hace falta, tienes muchos amigos aquí.Kuno la abrazó con fuerza.—Siempre tan discreta. Vas a volverme loco.¿Otra vez con sus juegos? Si no fuera el heredero del Grupo Villar, seguro ya tendría un premio de actuación.Sonia sonrió apenas.—Solo falta mes y medio. Prefiero esperar al compromiso para hacerlo público.En ese compromiso, seguro Kuno también esperaba mucho... esperaba destruirla, vengarse por el rechazo de su hermana y despedazar a la familia Ramos.Pero Sonia no lo iba a permitir. Pagaría con la misma moneda. Haría que se enamorara de verdad, solo para dejarlo plantado en el compromiso.Todo lo que él le hizo, ella lo devolvería con creces.Kuno insistió en acompañarla, pero Sonia no lo dejó. Había llegado en su propio carro, un Maserati de edición limitada que él mismo le regaló.Sentada en el lujoso asiento, Sonia dibujó una sonrisa burlona.Ese carro, que costó más de seis millones de pesos, era apenas una muestra de lo lejos que Kuno estaba dispuesto a llegar para doblegar a la familia Ramos.Claro, el señor Villar siempre había sido generoso con las mujeres. Ninguna que hubiera tenido algo con él lo criticaba después; al contrario, todas hablaban maravillas.Sonia pensó que probablemente su hermana era la única que lo había rechazado. Y ella, la que peor había salido de todas.En cuanto a la mujer con la que él se había casado... Sonia ni quería imaginar quién podría ser. Ya no le importaba.Encendió el carro, pisó el acelerador y el rugido del motor llenó la noche, como el lamento de una bestia enjaulada. Tomó la curva con un giro perfecto, dejándose llevar por la velocidad y el estruendo para callar el dolor que sentía en el pecho.Corrió sin parar hasta llegar a la Villa Oasis Verde. El letrero, con las palabras ‘Villa Oasis Verde’, estaba escrito de puño y letra por Kuno.Además de sus dotes en los negocios, Kuno era un hombre talentoso: tocaba el piano, jugaba ajedrez, escribía, pintaba. No era raro que las mujeres se volvieran locas por él.El teléfono de Sonia sonó. Era Alexandra, su hermana.Sonia sintió que los ojos le ardían. Al menos su hermana tenía la cabeza fría: entre tantas mujeres que caían rendidas ante Kuno, ella era la única que lo miraba con desprecio.De repente, Sonia sintió un dolor leve en el vientre. Se detuvo un momento y contestó.—Soni, mañana llego a Aguamar por un asunto de inversión. El vuelo aterriza a las cinco, ¿me recoges en el aeropuerto? Cenamos juntas.—Claro.Sonia tuvo que tragarse las lágrimas.Alexandra notó algo en su voz.—¿Estás enferma?—No, solo estuve afuera un rato y tengo la nariz tapada.—Ya es tarde, no andes por ahí. Descansa, nos vemos mañana. Te dejo.—Hermana...Sonia la llamó, deteniéndola.—¿Qué pasa?—¿Por qué te cae tan mal el hijo de la familia Villar?

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